Milton Road East

Ya estoy en Edimburgo. Es algo en lo que llevo pensando desde hace un tiempo ya, y que sin apenas darme cuenta, ha sucedido. ¿Cómo serían los primeros días de mi Erasmus?

Apenas llevo unas 24 horas fuera de la ciudad y la primera cosa que agradezco es que haya una temperatura muy agradable. Me acuerdo de cuando estaba despidiéndome de Jian (a quien agradezco que me llevara al aeropuerto), Albert y Marta en la T2 de El Prat. No hay nada mejor que pasar los últimos momentos antes del vuelo con unos buenos amigos, sobre todo cuando la familia está lejos.

También se me viene a la cabeza de que, afortunadamente, en este viaje no voy solo. En el mismo avión y con el mismo destino viaja David, un compañero de la universidad. Rápidamente nos reconocimos en la cola de facturación y más adelante, en la cola de embarque.

Durante el vuelo hablamos, aunque también saco tiempo para intentar acabar mi libro de viajes: Kluge. Desde hace 3 meses este libro me acompaña en mis viajes y afortunadamente durante el vuelo pude darle un empujón de casi un capítulo (unas 30 páginas).

Una vez en Edimburgo, nos decidimos a coger un taxi ya que la residencia está bastante lejos y son las 11 de la noche. La cola para coger un taxi es sorprendente, y los taxistas se organizan de una manera ordenada. Acostumbrado a ver los taxis del aeropuerto de Barcelona aparcados en doble fila para recoger a alguien, que aquí se organicen en filas y respeten el orden de llegada (first comes, first serves) me parece curioso.

Tras un rato de espera, nos subimos al taxi. Me hacía ilusión coger uno de los típicos taxis londinenses. Así fue, y después de hacernos medio entender con el taxista, le decimos que nos lleve a Milton Road, 24.

El camino fue agradable aunque nada especial pasó. David y yo estuvimos charlando hasta que el taxista empieza a decelarar, hace un giro de 180º en mitad de la carretera, y se para delante de una casa. Nosotros tenemos claro que vamos a una residencia dentro del campus de una universidad, así que le explicamos al hombre que buscamos el College, que allí estará la residencia, tras lo que oímos un “Milton Road East!”.

Y en efecto, era Milton Road East. Solo tardamos 2 minutos en llegar tras la equívoca parada, pero nos deja justo delante del College. Primera prueba superada.

La segunda se presenta inmediatamente. Todo el recinto está a oscuras y nos preguntamos por dónde se entrará. Instintivamente, nos dirijimos a la puerta más grande y con más luces que había. Nos dicen que no, que tenemos que ir detrás de un edificio. El hombre se explicaba bastante mal y al final nos tuvo que acompañar un trecho hasta donde íbamos.

Llegamos a la recepción (prueba superada) y nos recibe el guardia de seguridad quien nos da un pequeño tour por las instalaciones, nos da las llaves y nos deja delante de las habitaciones. Eso sí, no se marcha sin dejarnos el recado de recoger las tarjetas para pasar por la puerta principal. Abren a partir de las 6.30 de la mañana. Decidimos ir sobre las 7.30 para poder dormir algo.

Entro en mi habitación, saco todas las cosas de la maleta, la vacío y me voy a acostar. Son las doce y media pasadas. Hasta el día siguiente.

El día siguiente llega. Me levanto yo solito un poquito antes de las 7, remoloneo, voy a la ducha y a las 7.30 me reúno con David para ir a hacer el papeleo de las habitaciones.

Vamos a recepción, conocemos a Paul, el Team Leader, quien nos empieza a sacar papeles: Tenancy Agreement, Medical Report, Inventory, Electrical Equipment Test y alguno más, creo. Firmamos, pagamos conforme habíamos acordado y nos vamos a hacer el tour obligatorio de seguridad contra incendios con Paul. 10 minutos después habíamos acabado y sólo había una duda: cómo conectarse a internet. Paul nos explica que ningún problema, que a la tarde/noche nos darán las claves.

Entre tanta información, Paul nos comentó que había un par de supermercados cerca que nos podían ser útiles para comprar cosas. La única indicación concreta fue:

If you walk 10-15 minutes that way (señala a lo vago en una dirección), you will find it

Así que nos proponemos buscar el sitio y de paso comprar algo de comida y cuatro cosas de poca importancia. Primero nos equivocamos de dirección, por lo que tuvimos que retroceder (aprovechamos el camino para aprendernos las rutas de los autobuses). Pasamos por un supermercado abandonado, al mas puro estilo post apocalipsis nuclear y finalmente llegamos a un ASDA 24hrs.

Empezamos a dar vueltas por dentro, reflexionamos sobre el desayuno-comida que haríamos y qué cosas compraríamos. Cogemos carrito, compramos lo que necesitamos y nos vamos. Hasta antes de entrar en el ASDA habíamos disfrutado de una mañana preciosa, despejada. La cosa se tercia y aparecen unas cuantas nubes. Volvemos a la residencia.

Comemos en el lounge, esperando encontrar a alguien pero no es así. Caemos en que, probablemente, a esa hora todo el mundo estaría en clase. La comida la hacemos en el sofá viendo la BBC One, donde discutían sobre la reestructuración de las circunscripciones en la Cámara de los Comunes. No encontrábamos el mando para cambiar de canal.

El viento empieza a soplar fuerte después de la comida. Nos empeñamos en tener internet, así que vamos a hacerle una visita a Paul. Nos mandan para recepción de la residencia donde una chica nos atiende. Surgen problemas, acaba llegando Paul y los medio soluciona. Me voy con mal sabor a la habitación, a descansar un rato, sabiendo que no tendré Skype ni nada que no sea navegación por internet.

Facebook, Tuenti, correo. Un rato después le propongo a David ir a Edimburgo a ver la ciudad, buscar dónde tenemos que ir al día siguiente (hay reunión programada para los erasmus a las 9.30 en algún sitio de la universidad) y encontrarme un móvil para usar en Escocia.

Empezamos por lo último. Cogemos el bus, cronometramos cuánto nos cuesta llegar al centro y nos bajamos en Princess Street y miramos unas cuantas tiendas de telefonía. En unas no tienen stock, otras me lo cobran 15£ más caro. Total, un buen rato desperdiciado.

Ahora toca ir a por la universidad, nos orientamos con el iPhone y pa’lante. Llegamos a un edificio de la universidad, en reformas. Nos metemos dentro, vemos que allí no está lo que buscamos y nos salimos. Damos una vuelta por los alrededores, nos metemos en un Subway y a hacer la merienda-cena.

Se hace tarde, así que volvemos a la residencia. De camino encuentro una camiseta de Darth Vader que me llama la atención en el escaparate de una tienda. Se me queda en la mente.

Cogemos el bus de vuelta y en la parada me suena el teléfono. Es un amigo con el que hace años que no hablo por teléfono, aunque nos vemos cada verano. Me cuenta las novedades, nos despedimos y sin darme cuenta ya estamos casi llegando a la residencia.

Hacemos un último intento por encontrar el otro supermercado que Paul nos había mencionado. Misión fallida. Volvemos a la residencia, a cenar, descansar y acostarnos. Pasamos por el Starbucks camuflado que hay en la zona común de la universidad. Me tomo el cappuccino más espeso que haya visto.

Para la habitación, a descansar, encender el ordenador y dormir.

Aquí se acaban las primeras fuera de casa

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