Por qué el mundo está a punto de hacerse mucho más pequeño. Jeff Rubin

Con una semana de retraso respecto a mi planificación original, ya he terminado de leer el último libro que cogí prestado de Sergio Estévez. Teniendo en cuenta que ahora voy a empezar mi etapa como escritor regular en LoLeemos, es un duro revés contra mi gestión del tiempo. Pero vayamos al grano.

El libro se ha enfrentado desde el principio con una gran dificultad. Ello se debe a que desde el momento en el que lo vi, asocié inmediatamente el título con la obra magistral de Franz Schumacher, Lo pequeño es hermoso. Por tal razón, ha jugado siempre en desventaja y aunque las comparaciones son odiosas (o eso dicen), no he podido evitar llevarme una decepción al no encontrar el mismo nivel de genialidad.

El libro tiene 2 funciones:

  1. Explicar las desastrosas consecuencias del elevado precio del petróleo y las causas de los precios
  2. Tratar de prepararnos para el inminente encogimiento de nuestro mundo. En pocas palabras, es el movimiento opuesto a la globalización

La primera parte es la más clara del libro. Nos explica en palabras sencillas las fluctuaciones de la demanda y de la oferta que han causado las pasadas crisis del petróleo, y además introduce una nueva crisis del petróleo que en los medios no ha tenido apenas repercusión, la del pasado 2008.

También analiza las grandes deficiencias que presentan los sustitutivos del petróleo como puede ser el biodiesel, o incluso el hidrógeno. Según argumenta, las consecuencias de cambiar la dependencia del petróleo por cualquier otro tipo de combustible serían igual de nefastas. El autor da su voto de confianza a los vehículos eléctricos y trata de concienciar al lector de la necesidad de rebajar el consumo energético. La tendencia general durante los pasados años ha sido aumentar la eficiencia energética, pero el aumento en el consumo penaliza más que el ahorro alcanzado con mejores niveles de eficiencia energética. Ahí está la imperante necesidad de cambiar los hábitos energéticos de la población.

Hasta aquí, la mayoría del libro se sostiene mediante la lógica. Sin embargo, el autor pierde el rumbo al tratar de ligar directamente la crisis financiera como resultado de la crisis del petróleo. Sus argumentos se basan en el efecto restrictivo que el aumento del petróleo produjo en las unidades familiares que luego fueron el destinatario de las hipotecas ‘sub-prime’. O así lo he entendido yo al menos. Personalmente, me parece que se precipitó al intentar ‘culpabilizar’ a la crisis del petróleo de los males de este mundo.

Al igual que en el mundo de los negocios existe el llamado “Halo Effect”, en este caso podríamos establecer que existe un efecto que culpabiliza en exceso un mal, por la simple naturaleza del mismo. No sé si ha quedado muy claro…

Simplemente creo que han sido procesos paralelos, que han tenido relación entre si pero no la consideraría causa-efecto.

En cuanto a la segunda parte estoy totalmente de acuerdo. Las consecuencias de los precios de tres cifras del crudo tendrán mucho alcance y supondrán un cambio significativo en nuestras vidas. Desde mi punto de vista, es lo que más se asemeja a Lo pequeño es hermoso.

Con todo, es un buen libro y yo lo recomendaría (previa lectura del libro de Schumacher).

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