El presidente de la patronal catalana Pimec ha declarado “Barcelona ha tenido un flujo de entrada de inmigrantes con sus problemáticas y de gente que ha venido de países que seguramente no tienen la ética que tenemos aquí, que ha hecho que el nivel de inseguridad haya subido”, según informa El País.
Pues me gustaría decirle al señor Josep González, que se de una vuelta por la ciudad condal y eche un vistazo al número de empresas llevadas legalmente por inmigrantes. Esos que tanto mal provocan a los buenos ciudadanos catalanes y españoles.
Y le recuerdo que echarse piedras sobre el tejado es un muy mal negocio, pues a la hora de ética muchas empresas “nacionales” destacan por la nula aplicación de esa palabra en sus actividades.