“El fascismo despierta en Italia” y el mundo mira a otro lado

Hace algo más de un año, mi profesora de historia afirmó de forma rotunda y con voz preocupada, “los fascismos están volviendo”. En aquel momento pensé que era un poco exagerado, pero hoy me he dado cuenta de que tenía razón.

Miguel Mora escribe en El País un artículo que explica al detalle el resurgimiento de grupos neofascistas y neonazis en la Italia de Il Cavaliere. Es aterrador observar que los actos que caracterizaron el fascismo italiano durante la dictadura de Benito Mussolini vuelven a aparecer. Sin embargo, Italia no es la única en la que los grupos de ultraderecha, seguidores de los viejos totalitarismos de derechas del siglo XX, están volviendo a crecer en importancia. Esta clase de movimientos quedó latente en las mentes de las sociedades europeas durante los últimos 60 años. Antiguos seguidores de estos movimientos dictatoriales se escondieron entre la multitud una vez derrocados sus líderes y finalizada la Guerra, esperando el momento oportuno para actuar y transmitiendo sus “ideales” como si de un colgante familiar se tratase, de generación en generación. Como curiosidad, cabe destacar que Tarantino “trata” indirectamente este tema en su última película, Inglorious Bastards.

 

Todos recordamos hace un año el follón que se montó en los medios de comunicación, sobre todo a nivel europeo, por las actuaciones xenófobas del gobierno italiano respecto a los inmigrantes. ¿Dónde se quedaron las actuaciones de los organismos internacionales? La respuesta es en simples comunicados criticando vagamente esa actuación. Me hace gracia que en los libros de historia se critique enérgicamente la pasividad de Daladier y Chamberlain ante los deseos imperialistas de Hitler, pero la clase política mundial no sea capaz de establecer una comparación con los sucesos que dieron lugar a la formación de estados de partido único y evitarlos a toda costa. Al contrario que en la época de Mussolini, en la actualidad hay 2 organismos supranacionales que podrían sancionar la actitud neofascista de Italia, por un lado la Unión Europea (que de todas formas no me parece tan extraño que no tome parte pues Italia tiene simpatizantes en el Parlamento Europeo), y por otro las Naciones Unidas. Por lo visto, el mundo no ha aprendido que movimientos de este tipo nos llevarán tarde o temprano al exterminio absoluto.

Por supuesto, este resurgimiento no es idéntico al de los viejos totalitarismos. Ya no hay un enemigo al que luchar (recordemos que los movimientos fascista y nacionalsocialista surgieron entre otras razones como una respuesta al comunismo). Los comunistas se han quedado solos, sin ayuda y con pocas posibilidades de sobrevivir. Las oleadas de violencia ya no están dirigidas contra los comunistas y sus partidarios, ahora están dirigidas contra todo lo que es diferente. Los fasci di combattimento modernos se forman entorno a los hinchas de fútbol, y su único criterio se basa en lo que es diferente.

Recomiendo encarecidamente leer el artículo de Miguel Mora pues contienen perlas que nos hacen vomitar a los que creemos en la libertad. Gentilini, un alcalde de mano de hierro afirma con toda tranquilidad: “Yo no soy xenófobo, pero odio a los camellos, a las prostitutas, el comercio de armas, y no puedo tolerar a los gitanos. Pues menos mal que este señor no es xenófobo, porque si lo fuese tendríamos directamente un limpieza étnica al puro estilo hitleriano.

El Consejo de Estado italiano ratifica la legalidad de tomar las huellas digitales de los inmigrantes rumanos y la obligación de portar una placa identificativa con la palabra “rom”. Uno de los máximos órganos del Estado democrático aprueba tal barbaridad y no hay ningún tipo de represalia. Es lo más parecido a escupir, pisotear y destrozar los derechos del ser humano en un estado teóricamente democrático. Y por supuesto no hay ningún tipo de sanción por parte de la Unión Europea o de las Naciones Unidas. Parece ser que no hay ningún problema en ese aspecto. Dentro de 5 años, cuando los inmigrantes en Italia (si es que queda alguno vivo) estén en campos especialmente diseñados para ellos, en los que vivirán plácidamente según la versión del gobierno italiano, veremos algún movimiento de la Unión Europea o de la ONU.

Gentilini es capaz de soltar muchas perlas en pocas líneas, la siguiente está relacionada con la limpieza de homosexuales de una zona en su ciudad. “Dijeron que soy un homófobo, pero no es verdad. Cada cual es árbitro de su propio cuerpo. Soy incluso favorable a la prostitución libre, pero las efusiones amorosas no pueden realizarse en los espacios municipales. En clubes y casas, lo que quieran, pero sin penalizar a los ciudadanos.” Total, lo único que había hecho era arrestar a una panda de “maricones” por serlo. Por supuesto, la homofobia viene abanderada por los valores y creencias cristianos, los más puros de entre los puros, como describe este personaje: “[…]porque ya sabemos que el islam persigue la eliminación del infiel, mientras el cristianismo se inspira en el perdón y la conversión”. Si alguien piensa eso, que lea el Tratado de Ateísmo de Michel Onfray.

En este tiempo de crisis, el ser humano vuelve a sacar su faceta más ancestral, la del animal irracional, violento por naturaleza. Y son los carroñeros de la política los que alientan a las masas con el único propósito de ganar poder personal. La masa, por definición es moldeable, inculta y violenta. Ha llegado el momento de que nos preparemos para lo peor, pues algo muy gordo se acerca.

2 thoughts on ““El fascismo despierta en Italia” y el mundo mira a otro lado

  1. Elena

    También es cierto que crecen los movimientos antifascistas, hasta en el cine, tal y como tú dices en tu articulo al referirte al excelente film de Tarantino: “Malditos bastardos”.

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