SOS 4.8: conclusiones (parte 2)

El otro día escribí mi opinión sobre el SOS 4.8 de este año en el apartado de música. En esta entrada tocaré otras partes muy interesantes del festival, pero que fueron bastante menos populares, la parte artística y la de reflexión.

  • Empezando por la artística, en el SOS pude contemplar el arte moderno de muy diversas maneras. Había cuadros, vídeos, anguilas en un estanque, un video de un pene, alfombras, camas reciclables y un montón de cosas que se pueden considerar arte de vanguardia. No estoy en contra de este tipo de arte pero no suelo saber qué es lo que los autores intentan transmitir salvo contadas excepciones. Tuve la oportunidad de hablar directamente con una de las artistas que aprovechaba entre pose y pose ante el fotógrafo para hablar conmigo. Recuerdo que esta mujer (estadounidense, de unos 50 años, muy simpática y abierta) tuvo la amabilidad de darnos un poquito de conversación, interesarte por nosotros, y ya de paso aprovechó para hablar bien de la organización y el trato que habían recibido. Me reitero en mi opinión, muy simpática.
    La obra que estaban presentando era una grabación de video en el que dos ciclistas intentaban encontrarse en una carretera muy larga. Era muy interesante y aunque no se encontraron (en 20 minutos que estuve allí no llegaron a encontrarse) era tentador quedarse a observar si llegaban o no.
  • Del resto de obras sólo comentaré que fue bastante curiosa la exposición fotográfica de Jota Castro sobre la cultura afroamericana. Tenía muy buenas fotos, representativas de los avances y sufrimientos de los afroamericanos especialmente en norteamérica. Yo sin embargo, eché de menos unos carteles explicativos que situaran las escenas en un contexto.

La parte de reflexión fue tremendamente interesante. La cantidad de temas era espectacular, comparable con la calidad de los ponentes. Aunque me hubiese encantado ver todas las charlas que tuvieron lugar, no pude asistir a las de sexualidad y ciencia. Además, llegué tarde a la primera parte de la de política y sostenibilidad, cuyo ponente era André Glucksmann y la verdad es que entre la temprana hora y la tardía llegada, no me enteré de nada.

La siguiente ponente, también correspondiendo al tema de política y sostenibilidad fue Chantal Mouffe. De ideas políticas bastante contundentes y desde mi punto de vista, un poco utópicas aunque no por ello menos deseables. En su charla remarcó la necesidad de un nuevo pacto de naciones, que facilitaría la labor de convivencia. Para realizar el pacto, también es necesario según su punto de vista, que la perspectiva de los políticos respecto a sus contrincantes sea precisamente así, de contrincantes que deben proponerse vencer y que se respetase el derecho legítimo del contrario a tener su propia opinión.

Retomando su modelo internacional pacifista, las naciones después de haber firmado el pacto de naciones deberían firmar el pacto de “subyugación”, que consistiría en ceder su capacidad de actuación (supongo que se referiría a la militar de cada país, era difícil seguir la idea principal mientras hablaba por la cantidad de palabras raras que usaba en inglés) a un organismo supranacional, independiente de todos que regulase sus relaciones. Algo así como una ONU con legitimidad.

El siguiente tema tratado fue sostenibilidad y tecnología. El primero de los ponentes, Maurizio Ferraris hizo una simple explicación del mito de que la escritura ha desaparecido en estos días. Para apoyar su tesis, utiliza los ejemplos de las nuevas tecnologías e internet, quienes considera también responsables de la globalización. Ni economía mundial, ni libre tránsito de personas, ni nada por el estilo. La escritura especialmente a través de internet ha conseguido que el mundo esté tan interconectado como lo está ahora. Es una visión muy interesante y la verdad es que merece la pena profundizar un poco más en ella, pero ahora no es el momento ni el lugar.

El último ponente de sostenibilidad y tecnología y del día, fue Bruno Bégout. Después de tantas horas allí escuchando me sentía un poco fatigado y la verdad es que no presté demasiada atención a lo que decía el señor Bégout. Si que recuerdo su intervención en la conferencia de Chantal Mouffe, para preguntar la relación de las ideas de la profesora con un tal Schmitz (o quizá Schmid).

Pasando al segundo día, el sábado, tenía intención de ir a las conferencias de sostenibilidad y ciencia, sin embargo el haberme acostado a las 4 de la mañana pudo conmigo y al final decidí esperarme a la que realmente me interesaba, la del filósofo de renombre Michel Onfray. Me han llegado impresiones de gente cercana muy positivas sobre las conferencias de ciencia, así que la próxima vez intentaré ir.

Ahora viene la parte interesante, Michel Onfray. El filósofo realizó una magnífica exposición, completada con las excelentes del público y la siempre interesante respuesta del francés.
El tema principal del último bloque de conferencias del SOS 4.8 versaba sobre sostenibilidad (como no) y religión. Michel Onfray, uno de los máximos exponentes del ateísmo en el mundo, defendió su punto de vista con contundentes refutaciones a las principales religiones monoteístas. Siempre acompañado, por supuesto, de su otra “filia” filosófica, el hedonismo moderno. La ética hedonista, basada en la máxima de disfrutar y hacer disfrutar a los demás, es de lo más interesante que jamás he oído en mi corta vida intelectual.

Afortunadamente pudimos disfrutar de una inmensa variedad de temas entre los que se encontraban el arte moderno (o contemporáneo), la amistad, la bioética, la homosexualidad y muchos más. La reflexión del filósofo sobre la amistad fue reveladora. Según él, la sociedad actual debería darle más importancia a la amistad tal como la percibían en la sociedad clásica, especialmente en la romana. Dado que las relaciones sentimentales se relegaban al mantenimiento de la estirpe y de la riqueza familiar, las amistades eran el único recurso para que existiese algo parecido al amor entre 2 personas. Muchos pueden pensar que en la actualidad eso ya no es necesario, pero yo no estoy tan seguro. Las personas se dejan llevar por sus sentimientos, pero en realidad no saben qué es lo que de verdad buscan. Es una especie de hedonismo apetitivo (usando la terminología platónica). Podría continuar hablando pero esta entrada se está haciendo muy larga.

En resumen, las conferencias que tuvieron lugar en el Auditorio Victor Villegas fueron muy interesantes y reveladoras. Sinceramente me parece una pena que durante las mismas no hubiese más de 20 o 30 personas de público, exceptuando la de Onfray que reunió a unas 50 personas. Pero bueno, es difícil que la gente se interese por algo que al final, les haría pensar. Quel dommage!

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