SOS 4.8: conclusiones (parte 1)

Pues después de haber tenido la oportunidad de conocer de primera mano las sensaciones del festival de música alternativa más importante de Murcia (por no decir el único), voy a dar mi más sincera opinión respecto a las distintas áreas que abarcaba el festival –música, arte y reflexión- y qué impresiones me he llevado de todo el conjunto.

Antes de empezar, tengo que decir que ha sido una de las semanas más movidas de mi vida y que la verdad es que me lo he pasado de puta madre.

  • Ahora sí, empiezo por la parte más atractiva para el 95% de los asistentes al festival, la música. No me puedo quejar de que hayan traído grupos comerciales –que no significa obligatoriamente que sean malos-, salvo por Duffy que a mi personalmente me gusta.
    El viernes tuve el placer de conocer a Maximo Park, un grupo que no conocía ya que no soy un especialista en música indie y que de verdad me encantó tanto por la música como por la puesta en escena. La verdad es que conseguían transmitir algo en escena que no transmitía sólo su música.
    La siguiente en la lista fue Duffy. No hay mucho que decir salvo que cantó su hit Mercy y dejó a gran parte del público satisfecho. Personalmente, en un directo no me gusta la actitud de cantantes como Duffy que se limitan a coger el micro y cantar sus canciones. En un directo el espectador busca el entretenimiento que no le da la canción cuando la escucha. Sin embargo, tampoco fue un desastre de concierto.
    Siguiendo la cronología, ese mismo día tuve el “honor” de observar en directo y primera fila al ya mítico Pete Doherty y su grupo Babyshambles. La fama de drogadicto que tiene Pete es más que merecida. Desde el comienzo ya se le notaba tocado, aunque musicalmente hablando y en especial tocando la guitarra, me tengo que arrodillar, pues domina ambas de forma excepcional. El concierto de Babyshambles quizá por la desorientación del cantante, quizá por el hype que crea este tipo de personajes, fue tremendamente divertido. Sólo hubo un momento que no fue gracioso y en cierto modo fue una irresponsabilidad, el momento en el que Doherty se abalanzó sobre su público, pues debido a eso una chica tuvo que ser atendida por los de Cruz Roja.
    Por último, me encontré con The Prodigy, un grupo también desconocido para mí hasta ese momento. Mezcla de rap con electrónica (o eso me pareció) con una base muy pegadiza, letras básicas y fáciles de recordar y muy bailable. Pero claro, en este tipo de conciertos siempre te encuentras con el problema del público asistente y la aglomeración, que te puede hinchar un poco las narices.
    El viernes se acabó, me fui con muy buen sabor de boca y deseando que llegase el día siguiente.

    Día 2: Después de ver el extraño partido del Madrid-Barça me fui directo y corriendo hacia el recinto de la Fica porque llegaba 30 minutos tarde al concierto que más me interesaba, el de Russian Red. Como es el mundo del directo, el concierto empezó mas tarde de lo esperado, así que al final las prisas no sirvieron de nada. Por supuesto, me situé en primera fila ya que unos buenos amigos me guardaron un sitio allí, con lo que pude disfrutar de lo lindo echando fotos. En cuanto al concierto, lo esperado, una maravilla. Lourdes sacó lo mejor que tenía, una excelente voz, una personalidad en el escenario que la hace irresistible, y una escena cuidada. La iluminación (cosa que no tenía en cuenta hasta que me metí en el mundillo de la fotografía amateur) era bastante mejor en el escenario de Estrella Levante que en el de RNE3, sin embargo en el concierto de Russian Red consiguieron sacar una buena ambientación.
    El siguiente concierto fue Second, grupo que tampoco conocía –para variar-. La verdad es que el repertorio de canciones no fue demasiado buena y aunque empezaron con buen pie, se quedaron cojos a mitad de camino. Música monótona, unos guitarristas ávidos de protagonismo que se lo restaban al vocalista. Rara res. Tengo que amortizar 2 años enteritos de latín.
    Pasando al siguiente grupo, The Wombats. Tenía muchas ganas de escucharlo, tenía. Porque cuando llegó la hora de escuchar lo verdaderamente interesante, me fue imposible siquiera poder atender a la música. Anormales, retrasados, gilipollas, faltos-de-masa-cerebral, energúmenos. Sólo son algunos de los posibles adjetivos que se podrían usar para describir a la panda de subnormales que se dedican a “bailar” empujando a los de la primera fila. De todas formas, buen concierto, buen grupo, muy buena interpretación, otra joya del festival.

Y aquí se acaba la primera parte dedicada a la música. En resumen, el año que viene vuelvo seguro.

3 thoughts on “SOS 4.8: conclusiones (parte 1)

  1. samantamartin30

    Vaya, siento que no te fueras con buen sabor de boca del festival. Yo soy de Murcia, he estado otros años y he salido entusiasmada. Este año me moría de ganas por ir pero por fuerzas mayores no pude. Pero ya sabes lo que dicen: “para gustos colores”.

    un saludo!!

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  2. Pingback: SOS 4.8: conclusiones (parte 2) « Cogito ergo sum

  3. ackob

    Hola samanta. Quiza no me hayas leido bien pero las impresiones que me llevé de los conciertos (que es sobre lo que he escrito hasta ahora) fueron muy buenas. Ya te digo que fueron tan buenas que el año que viene pienso repetir.

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