¿Es posible el concepto de leasing en fotografía?

Este es uno de los aspectos que le llevo dando vueltas desde hace un tiempo. Analicemos la situación actual del mercado de la fotografía profesional. Y digo profesional porque no me parece viable proponer un concepto económico como es el leasing a una actividad que no produce una serie de resultados económicos.

El leasing es una modalidad de financiación externa de las empresas mediante el cual, una empresa cede los derechos de uso de un bien (suele aplicarse a máquinas de montaje, por ejemplo) de forma limitada (normalmente el contrato abarca de 2 a 5 años) a cambio de una prestación económica, con el aliciente de que la empresa que recibe dicho bien, puede optar por la compra de los mismos una vez finalizado el período. Este tipo de contratos se dan en empresas cuyos gastos en maquinaria suelen ser muy grandes o que debido a características del mercado, la tecnología necesaria para producir los productos que vende está en constante cambio y por ello la renovación del equipo necesario para la producción sea también constante. El mayor inconveniente de este tipo de financiación es que a medio-largo plazo el coste de los bienes es bastante superior.

Ahora bien, pensemos en un fotógrafo profesional. Éste se ve sujeto a las 2 razones por las que se realiza el leasing, el alto coste del material que va a utilizar en la producción (es decir, el coste del material fotográfico) y la constante evolución tecnológica a la que se somete el mercado fotográfico (nuevas mejoras, tecnologías, accesorios, formatos, y demás en un corto espacio de tiempo). Las características anteriores hacen que para el fotógrafo profesional, ser capaz de producir algo de una calidad suficiente para ser vendido, necesite una gran inversión cuyo coste de recuperación sea también bastante alto. Por lo tanto, una solución para los fotógrafos profesionales que necesitan de equipo de alta calidad a buen precio sería bien recibida.

Observemos también esta cuestión desde el otro lado. Las empresas de leasing. Pensemos en una tienda de fotografía como en un proveedor de recursos para los fotógrafos. Muchas de estas tiendas poseen equipo de alta gama que sólo venden muy de vez en cuando. La posibilidad de ofrecerlos como un contrato de leasing a los fotógrafos que lo deseen, sería una manera de aprovechar, por ejemplo, sus objetivos ultra-pro que normalmente tienen escondidos en sus almacenes y que tardan mucho en vender, por lo tanto son un bien improductivo que no repercute en beneficios. Ahora bien, el problema al que se enfrentarían las tiendas de fotografía, sería el alto riesgo de dejar un bien que está valorado en varios miles de euros en manos de un fotógrafo ladrón o que el objetivo estuviese dañado. Aquí podrían proponerse varias soluciones. Para mí, la más viable es la limitación de este tipo de contratos a profesionales de la fotografía certificados por asociaciones correctamente reguladas como puede ser la Asociación de Fotógrafos Profesionales de España (la AFP). También sería prácticamente indispensable la búsqueda de una compañía aseguradora que nos proporcionase un “fondo” en caso de pérdida o daño. Pensemos que los fotógrafos están sometidos a situaciones imprevistas en las que puede suceder cualquier cosa (esa es la principal diferencia respecto a las empresas de leasing tradicionales).

En cuanto a los plazos de leasing establecidos, tendrían que reducirse de meses a años. Y en lo que se refiere al precio del contrato, variaría en función del objetivo y del tiempo que se mantendrá el contrato. Una forma de “cubrir” riesgos para la empresa de leasing sería fijar unos precios un poco “exigentes” o alargar los plazos del contrato.

En conclusión, las ventajas de un tipo de leasing fotográfico serían los siguientes.
Las empresas que normalmente se dedican a la venta de fotografía podrían rentabilizar objetivos poco demandados, de gran calidad y alto precio. Los fotógrafos podrían obtener una “preview” del equipamiento que les podría servir en su profesión, a la vez que son capaces de amortizar la compra del mismo.
Los inconvenientes son que las empresas de leasing deberían correr un gran riesgo por pérdida o rotura del bien en leasing. Los fotógrafos tendrían que soportar en la mayoría de los casos unos precios excesivos y no todos los fotógrafos podrían acceder a este tipo de contratos, ya que una de las principales fuentes de seguridad para la empresa de leasing es que el fotógrafo se dedique profesionalmente a ello, y esté debidamente acreditado. Por lo tanto, la mayor parte de fotógrafos “artísticos” se verían excluidos.

Tras esta reflexión, yo consideraría este tipo de negocio posible pero muy limitado. Sólo aquellas empresas con una buena aseguradora detrás, precios muy altos o con una lista de clientes muy restringida podrían ser capaces de sobrevivir exclusivamente de esta, aunque sí que podría extenderse un poco más como actividad complementaria.

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